Helioterapia

 

Definición de  helioterapia

La helioterapia es la exposición al sol con fines terapéuticos y profilácticos. Su fundamento se basa en lo esencial que resulta la luz solar para el desarrollo de la vida vegetal y animal.

La importancia que tiene el sol para la vida en nuestro planeta es indiscutible, ya que de su energía dependen todos los seres vivos. Las plantas lo usan verdaderamente para poder realizar la función de fotosíntesis, y los animales, racionales e irracionales, necesitamos de las plantas para poder respirar y vivir. De igual forma, los ciclos de luz y oscuridad, regulan las funciones de los organismos vivos, siendo el sol directamente el responsable de este proceso y a la vez, del clima.

Reseña histórica  acerca  de  la  helioterapia

La historia del hombre y sus experiencias con el sol han sufrido grandes cambios con el decursar de las épocas. El Sol fue adorado por grandes civilizaciones como la del Antiguo Egipto, donde se le llamaba por el nombre del dios (Ra) y también por las civilizaciones del Centro y Sur América, que se erigieron colosales edificaciones y se realizaban sacrificios humanos en su nombre. Otras culturas del Lejano Oriente e incluso la cultura occidental cristiana, prohibía la exposición al sol del cuerpo por considerarla inmoral.

La aplicación terapéutica del sol (helioterapia) en la América precolombina y desde hace muchos años, en la época de los antiguos mayas, ya era muy conocida y se servían de esta para auxiliar a todas las personas que estaban enfermas. Se combinaba su exposición con la aplicación de diferentes hierbas, los pacientes sentían una gran mejoría y recobraban su energía.

Después de siglos de olvido, se sistematiza el uso del sol como medio terapéutico en los siglos XIX y XX, en que se recupera el valor de estas terapias y se incluyen dentro del arsenal de especialidades médicas como la rehabilitación. En este período se construyeron nuevamente instalaciones especí- ficas para la cura de enfermedades, donde se incorporó la helioterapia. Es significativo señalar que en los primeros años del siglo XX, la helioterapia fue utilizada en el tratamiento de la tuberculosis.

La helioterapia resulta un procedimiento que tiene la característica de que a la acción solar se unen circunstancias climáticas y ambientales, siempre actuantes. Se debe tener en cuenta factores que van a influir en la cantidad y proyección de la radiación sobre la superficie como son: la conocida inclinación del eje terrestre y la forma esférica de la Tierra, que hacen que sea diferente la radiación recibida en sus distintos sectores y determinan la diferencia entre días, meses, años y estaciones. Tampoco es igual la radiación que se recibe en la cima de una montaña, en la ladera de esta o en un llano.

Tanto el sol como el agua constituyen fuentes indispensables para la vida. El astro rey garantiza el calor sin el cual no fuera posible la existencia de las especies, asimismo, constituye también la principal fuente natural de producción de luz y otras radiaciones fundamentales para la vida.

La radiación solar que finalmente llega a la superficie terrestre está compuesta por 3 radiaciones fundamentalmente. La primera constituye el 59 % de la radiación total y corresponde a la banda infrarroja (IR), la segunda, el 40 % y se trata de radiación en el rango de luz visible; y la tercera, la más peligrosa, aunque solo representa 1 % del total de radiación, corresponde a la radiación ultra- violeta (UV).

Como se puede apreciar, la radiación del sol es muy variada; sin embargo, esta pequeña porción de rayos ultravioletas es rechazada por la capa de ozono al llegar a la atmósfera, de lo contrario no existiría la vida tal y como se conoce en la actualidad. De manera que las capas de la atmósfera desempeñan un papel trascendental en la protección de la vida en la tierra.

Indicaciones   y  contra indicaciones para  el  uso de  la  helioterapia

Indicaciones

Las indicaciones de la helioterapia, sin dudas resultan de los efectos biológicos de la combinación de las tres radiaciones. Al estudiar bien las indicaciones previstas, se aprecia que en alguna de ellas, predomina el valor de la radiación infrarroja calorífica, mientras que para otras indicaciones predomina el efecto fotodinámico de la radiación UV. La helioterapia se indica para los siguientes casos:

–    Es útil como recomendación ante la convalecencia de enfermedades.

–    Se recomienda para el manejo de los pacientes con procesos reumáticos, en los que repercuten negativamente las temperaturas frías y la humedad relativa alta, como la que se percibe en Cuba.

–    Es útil en el tratamiento de trastornos metabólicos (raquitismo, obesidad y gota).

–    Se emplea en el manejo integral de la psoriasis, fundamentalmente en sus formas eritematosas escamosas evolutivas. Uno de los lugares donde se reportan mejores resultados es en el Mar Muerto en Israel (Krutmann y Morita, 2003). Se estima que la radiación solar en esta región (400 m por debajo del nivel del mar), posee una pro- porción mayor de rayos UV-A y menos UV-B, por lo que disminuye el riesgo de quemadura.

–    Las radiaciones UV que componen la luz solar tienen un gran valor para elevar la circulación, la inmunidad y la resistencia de la piel. Por eso son útiles en la cicatrización de heridas cutáneas.

–    Si se aplica a dosis pequeñas, tienen un gran efecto para elevar la vitalidad de los pacientes encamados o inmovilizados.

–    Está indicado en el tratamiento de la osteoporosis, así como en la tuberculosis osteoarticular, ganglionar, peritoneal y cutánea.

La falta de exposición al sol se está convirtiendo en un problema de muchos países. Diversos estudios han mostrado un incremento de las fracturas de cadera en la latitud norte y con las variaciones estacionales. Una explicación posible podría ser la baja exposición al sol en los países nórdicos y el ángulo de inclinación de los rayos solares, los cuales no estimulan una buena formación de vitamina D e incrementa el riesgo de osteoporosis.

La exposición al Sol ha sido recomendada en el tratamiento de determinados procesos depresivos, ante la presencia de trastornos del sueño, y para reducir los síntomas en el síndrome premenstrual que se produce en algunas mujeres.

Son muy interesantes algunos reportes en la literatura que exploran la relación entre la luz solar y el cáncer. Estos han reflejado la menor incidencia de determinados tipos de cáncer en países que reciben una mayor cuota de radiación solar.

En relación con el melanoma, se ha reportado una menor incidencia en personas que a diario están sometidas a cuotas moderadas de radiación solar, comparado con la incidencia de este tipo de cáncer en personas muy poco expuestas o severamente expuestas. Incluso, algunos estudios reflejan una inhibición del proceso en melanomas diagnosticados cuando son expuestos a vitamina D y a luz solar.

En Cuba, la helioterapia es un recurso natural al alcance de todos, recomendado de modo empírico, por profesionales, familiares y amigos, fundamental en las edades extremas de la vida. Sin embargo, es subutilizado por la mayor parte de las especialidades médicas, situación que seguramente se debe a un mayor conocimiento de sus efectos adversos que de sus bondades terapéuticas y sus fundamentos científicos.

Contraindicaciones

Las contraindicaciones, en general, son las mismas que se expondrán posteriormente para los rayos IR y los UV, de cualquier manera pueden citarse:

–   Tuberculosis pleuropulmonar.

–    Afecciones graves cardíacas, hepáticas y renales.

–   Neoplasias epiteliales.

–    Colagenopatías como el lupus eritematoso sistémico.

–   Hipertensión grave.

–   Estados febriles.

Dosificación en  helioterapia

Uno de los problemas principales que plantea la medicina moderna es la necesidad de tener patrones de dosificación, medibles y reproducibles. Esto está muy bien definido en farmacología, pero dentro del ámbito de la fisioterapia y en particular de los agentes fisioterapéuticos eminentemente energéticos, no resulta una tarea fácil. Sin embargo, para la helioterapia existe un método propuesto para establecer la dosificación que es bastante sencillo, descrito por Rollier.

En este esquema se divide el cuerpo en cinco partes:

–   Parte 1. Pies y tobillos.

–   Parte 2. Piernas.

–   Parte 3. Muslos y manos.

–   Parte 4. Caderas y antebrazos.

–   Parte 5. Tórax y brazos.

La dosificación se realiza de la manera siguiente:

–    El primer día se irradia la parte 1, solo por 5 min.

–   El segundo día se irradia la parte 2 por 5 min y la parte 1 por 10 min.

–    El tercer día se irradia la parte 3 por 5 min, la parte 2 por 10 min y la parte 1 por 15 min.

–    Así, sucesivamente se expone 5 min la par- te nueva y se le agrega 5 min de exposición a las de días anteriores.

–    Al sexto día se dará una exposición total al cuerpo en su cara anterior durante 25 min.

–    Al séptimo día se comenzará de igual forma por la cara posterior.

Después, puede alternarse la cara ventral y dorsal del cuerpo. Si se sigue este esquema, puede llegarse a 2 horas de irradiación diaria en el verano y 3 horas de irradiación diaria en el invierno. Es importante señalar que las mejores horas de exposición son entre 9:00 a.m y 11:00 a.m, también puede realizarse la exposición entre las 3:00 p.m y las 5:00 p.m, pero siempre debe evitarse la radiación intensa del mediodía.

Efectos  adversos  de  la  helioterapia

La complicación más temida y derivada de una exposición desmedida al sol, se le llama golpe de calor o insolación. Este cuadro se ve acompañado, además de todo el malestar derivado de las lesiones (quemaduras), de dolor, limitación de los movimientos del tren superior, dificultad para conciliar el sueño y el descanso, aparecen cefalea, vértigos, náuseas, hiperpirexia, polipnea, hipotensión e incluso pérdida de la conciencia. Este tipo de complicación requiere cuidados especiales.

Otros datos biofísicos

La luz blanca es, en realidad, una mezcla de los diferentes colores (los del es- pectro visible), cada uno de estos con diferentes longitudes de onda. Normalmente, se habla de los siete colores espectrales:

Rojo – Naranja – Amarillo – Verde – Azul – Añil– Violeta

Estos colores son distinguibles con cierta facilidad en la descomposición de la luz blanca, tanto de for- ma artificial, utilizando un prisma, como natural, cuyo ejemplo más conocido es el arco iris.

Un arco iris se forma cuando las gotas de lluvia descomponen la luz solar en su espectro, apreciándose los diferentes colores.

Referencias: Libro Agentes Físicos Terapéuticos, Autor Dr. Jorge E. Martín Cordero.

 

 

 

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